Tribunal para el Lejano
Oriente
Corresponsal
José Luis García
The New York Times
Al
finalizar la II Guerra Mundial, la exigencia de justicia demando la creación de
un tribunal militar que enjuiciara a los responsables de los distintos delitos
post guerra. Actualmente es incalculable establecer las muertes que las tropas japonesas causaron. Hoy 3 de mayo de 1946 se ha dado
inicio a los juicios del Tribunal para el lejano Oriente. Este proceso guarda
un gran paralelismo con los conocidos Tribunales de Núremberg que se llevaron a
cabo hace un año y de cuya experiencia y base jurídica se partió legalmente.
Hoy 4 meses después de haber finalizado la guerra
en Europa, ha llegado la redención del imperio nipón y con ella una serie de
juicios en contra de sus principales personalidades. El General MacArthur, ha fungido como el
principal redactor de la Carta de Tokio, la cual toma orígenes judiciales en la
Carta de Núremberg, nombrando a 12 Jueces de las distintas nacionalidades
aliadas contra el imperio nipón.
Son cuatro los crímenes y delitos los cuales
buscan justicia, justicia a las miles de victimas que sufrieron el yugo de la
nación del sol naciente, entre los que destacan crímenes contra la paz,
crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad
Hoy las caras más visibles del imperio nipón han tomado el
banquillo de los acusados, Sadao Araki y Hideki Tōjō deberán enfrentar este juicio que
promete ser un hito en la historia del Derecho Penal Internacional. Por su
parte la defensa a cargo del Capitán Beverly Coleman e Ichiro Kiyose han desestimado los crímenes
imputados, valiéndose que los mismos fueron perpetrados siguiendo las ordenes
del emperador nipón en pro de la defensa de la nación y en respuesta al mandato
de obediencia, además alegan que este tribunal no posee competencias de
jurisdicción, sin embargo los demandantes Arthur Comyns Car y Joseph Keenan han
refutado este alegato ya que, cuando la defensa firmo la rendición, se
estableció que la misma iba a ser firmada como condición para la creación de
este tribunal, y extrañamente ahora desestiman la jurisdicción del mismo.
El Japón de hoy no es ni un vestigio de aquel proyecto
providencial que los Emperadores Sol, las Fuerzas Aliadas occidentales hoy
buscaran levantar la voz por la justicia como reivindicación a las heridas de
esta tragedia que ha sido el fin de la segunda guerra mundial.
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